«Yo solo quiero un móvil para llamar, nada más». Si alguna vez has pensado esto mientras mirabas el escaparate de una tienda llena de pantallas gigantes y cámaras de cien megapíxeles, no estás solo. Cada vez más gente busca móviles solo para llamar y recibir llamadas, ya sea para dárselo a un hijo, para dejar de mirar el móvil cada dos minutos o simplemente porque no necesita nada más.
Hoy te enseñamos cinco opciones muy distintas entre sí, para que veas que "básico" no siempre significa lo mismo. ¿Empezamos?
Por qué elegir un móvil solo para llamadas
La respuesta corta es: para quitarte de en medio la tentación. Un smartphone normal, por muchas apps que desinstales o límites de tiempo que pongas, sigue teniendo el navegador ahí, la tienda de aplicaciones ahí, y la posibilidad de volver a caer con solo un par de toques.
Un móvil pensado solo para llamar (o casi) elimina esa opción de raíz. No hay negociación posible con uno mismo a las once de la noche, porque simplemente no hay dónde ir a distraerse.
¿Y quién busca esto? Pues bastante gente distinta: padres que quieren dar a sus hijos su primer teléfono sin abrirles la puerta a las redes sociales, adultos que han tenido una relación complicada con el móvil y necesitan un corte limpio, o simplemente personas que valoran la calma y el minimalismo por encima de tener la última tecnología en el bolsillo.
Mejores teléfonos básicos del mercado
Aquí tienes cinco modelos que representan bien las distintas formas de entender los teléfonos que no son smartphones, y también las que sí lo son pero no se comportan como uno. Desde el más sencillo del mercado hasta opciones con algo más de tecnología, pero igual de intencionales.
Nokia 3210 (2024)
Aquí ya cambiamos de categoría por completo. El Nokia 3210 no es un smartphone camuflado: es un teléfono de teclado físico de toda la vida, resucitado por su 25 aniversario. Pantalla de 2,4 pulgadas, batería de 1450 mAh, cámara de 2 MP y, por supuesto, el mítico Snake.
No hay WhatsApp, no hay Google Maps, no hay banca online. Llamadas, SMS y poco más. Precio: alrededor de 80 €, así que es la opción más económica de esta lista, aunque también la más limitada si necesitas algo de tecnología además de hablar.
Light Phone II
Un objeto casi de diseño. Pantalla en blanco y negro de tinta electrónica, sin apps que instalar, sin navegador, sin redes sociales. Lo que tienes son "herramientas": llamadas, SMS, alarma, calculadora, música y poco más, todo pensado para minimizar el tiempo que pasas mirando la pantalla.
Es la opción más radical de la lista en cuanto a diseño: literalmente no puedes instalar nada nuevo aunque quisieras. Precio: unos 300 €, en línea con lo que cuesta un Balance Phone, pero sin la posibilidad de usar WhatsApp o Maps.
Punkt MP02
El más elegante de los teléfonos de teclado, diseñado por Jasper Morrison y con pinta de calculadora de gama alta más que de móvil. Sin cámara, con pantalla pequeña y un menú pensado para hacer solo dos cosas bien: llamar y escribir mensajes, estos últimos cifrados a través de Pigeon, su propia app basada en Signal.
Incluye punto de acceso Wi-Fi para compartir conexión con otros dispositivos, algo poco habitual en un teléfono tan básico. Precio: en torno a 300 €, similar al Light Phone II.
Balance Phone Kids
La versión pensada para niños y adolescentes, con hardware Samsung A17 y Balance OS, nuestro propio sistema operativo instalado de fábrica, no una aplicación que se pueda desinstalar. Es nuestro móvil para niños, y la diferencia con el modelo de adultos está en el enfoque: aquí el objetivo es dar tranquilidad a los padres y ofrecer a los más pequeños una primera experiencia digital segura, sin necesidad de estar encima del móvil todo el día.
Llamadas, WhatsApp, Spotify y Google Maps, sí. Redes sociales, juegos adictivos o contenido para adultos, no. Precio: 299 €.

Un detalle importante: en el primer arranque es cuando decides qué aplicaciones puede tener el móvil. Una vez configurado, ya no se pueden descargar otras apps ni acceder a sitios que no sean apropiados para su edad, así que no hay margen para que, con el tiempo, el niño acabe saltándose esos límites.
Balance Phone
Nuestro modelo para adultos. Monta un Samsung Galaxy A37 con nuestro Balance OS de fábrica (el mismo sistema operativo propio del Balance Phone Kids, no una app), así que técnicamente es un smartphone completo, pero uno al que le hemos quitado lo que engancha: redes sociales, juegos, apuestas, pornografía y streaming quedan bloqueados a nivel de sistema, sin posibilidad de desinstalar esa capa.

Lo que sí tienes son llamadas, WhatsApp, Google Maps, Spotify, banca online y prácticamente cualquier app útil del día a día. Precio: 399 €, con 3 años de garantía y 14 días de devolución.
Para quién es la mejor opción
Con estos cinco modelos sobre la mesa, la pregunta lógica es: ¿cuál me conviene a mí? Depende bastante de qué es exactamente lo que quieres dejar atrás.
-
Si el presupuesto manda y solo necesitas hablar: el Nokia 3210 cumple de sobra, aunque tendrás que aceptar que se queda corto en casi cualquier otra cosa.
-
Si quieres un corte radical y no te importa perder apps útiles: el Light Phone II o el Punkt MP02 son opciones más extremas, pensadas para quien prefiere no tener ni la tentación de instalar nada.
-
Si buscas un primer móvil para un niño o adolescente: el Balance Phone Kids es la opción más cómoda, porque mantiene WhatsApp y Google Maps para que puedan seguir en contacto con la familia y moverse con seguridad, sin abrirles la puerta a redes sociales ni contenido inapropiado.
-
Si eres adulto y quieres un móvil funcional sin renunciar a nada esencial: el Balance Phone te da banca, mapas, mensajería y música, pero sin la puerta abierta a redes sociales, apuestas o contenido adictivo.
Y aquí conviene pararse un momento, porque hoy en día cada trabajo o cada forma de vida necesita sus propias apps. A lo mejor tú necesitas una app para pedir un taxi, o tu vecino necesita una app de fichaje para el trabajo, o tu pareja necesita el banco concreto con el que opera. Con un teléfono de teclas, esa app simplemente no existe, y la única salida es cargar con un segundo dispositivo, justo lo contrario de lo que buscabas al simplificar.
Ahí es donde el Balance Phone tiene sentido: en esa primera configuración, tú decides qué apps quieres tener disponibles, y a partir de ahí ya no se pueden instalar más. Es decir, entra tu app de taxi si la necesitas, pero no entra Instagram "solo para mirarlo cinco minutos al día", esa excusa que todos nos hemos dicho alguna vez y que sabemos cómo acaba.
Ninguna opción es mejor que otra en abstracto, todo depende de si quieres desconectar del todo o simplemente librarte de lo que engancha sin perder lo que de verdad usas. Si te reconoces en el segundo grupo, échale un vistazo a nuestra gama: seguramente encuentres el equilibrio que estás buscando.