Hace unos días saltó la noticia de que el Gobierno de España quiere prohibir el acceso a las redes sociales a los menores de 16 años. Todo un desafío que ha generado multitud de opiniones, pero que guarda tras de sí una realidad a la que no podemos dar la espalda: la salud mental de los más pequeños.
En Balance Phone llevamos años trabajando en dispositivos que protegen a niños y adolescentes, por eso en el artículo de hoy vamos a profundizar en el tema y a contarte los motivos de la importancia de este cuidado.
Medidas contra las plataformas digitales
Tras su participación en el World Governments Summit de Dubai, el presidente español, Pedro Sánchez, anunció el lanzamiento de medidas para la creación de un entorno digital seguro, ante los «abusos de las grandes plataformas digitales».

La desinformación, los discursos de odio y la desprotección de datos personales son algunos de los motivos que han llevado a tomar esta decisión. Entre otras cosas, se plantea obligar a las redes sociales a verificar la edad de sus usuarios, tal y como ya hacen países como Francia o Austria, prohibiendo su uso a los menores de 16 años.
Pero, ¿por qué se hace esto? ¿Es tan importante? ¿Qué efecto tienen estas aplicaciones en niños y adolescentes? Analizémoslo.
El efecto de la dopamina en los más pequeños
Seguro que te suena la imagen de la familia que, mientras cena en un restaurante, deja su Tablet o móvil a su hijo y este queda absorto, anulando cualquier tipo de relación con el entorno y focalizándose solo en la pantalla. Esa es una de las simientes de lo que años después ocurrirá a medida que nos desarrollamos a nivel cognitivo.
La atención del niño se desborda al ver esos contenidos, que le hacen sentir mucho mejor que cualquier otro estímulo externo. Se trata de la dopamina, una sustancia que el cerebro segrega en momentos de placer. Nuestra naturaleza ofrece eso a cuentagotas para ser usada en el momento oportuno, pero la tecnología nos ha llevado a ser adictos a ella.

A medida que crecemos, los dibujos animados o juegos de las tablets se sustituyen por las redes sociales. Estas aplicaciones, como veremos a continuación, están creadas para generar dependencia.
Cada like, republicación o contenido subido por personas que generan admiración al usuario activan esa palanca de la dopamina, haciendo que volvamos una y otra vez… incluso cuando no existe ninguna notificación, solo por el deseo de tenerlas.
Por qué es tan difícil soltar el móvil
Te recomendamos que eches un vistazo al documental de Netflix “El dilema de las redes”, una lección perfecta para entender los entresijos de las principales redes sociales desde el punto de vista de trabajadores que decidieron abandonar sus puestos por cuestiones éticas.
En su hora y media de duración, nos cuentan que más allá de los creadores de contenidos, el sistema en sí está conferido para generar adicción. Si los adultos tenemos serias dificultades para limitar su uso, los jóvenes son víctimas perfectas de unas herramientas que no están hechas para ellos.
En datos, según lo publicado por Europa Press en 2026, los menores españoles pasan cerca de una hora y media al día en redes sociales, situándose a la cabeza de los países que más tiempo les dedican. Hemos escrito varias guías para enseñar a los padres cómo reducir el tiempo de uso en los adolescentes.
Aplicaciones como Instagram o TikTok están entrenadas para llamar la atención de forma constante de sus usuarios. Con solo detenernos unos mili-segundos más de la cuenta en un determinado vídeo, el algoritmo es capaz de determinar que ese contenido nos ha interesado y nos bombardea con más de lo mismo.
Y no, el efecto en nuestra mente no es el mismo si se trata de un vídeo de recetas de cocina, que un contenido hipersexualizado. Afectando directa e indirectamente a la autoestima de los y sobre todo las más pequeñas.
Si entramos con asiduidad a una determinada cuenta, sea la de un famoso, nuestro mejor amigo, o una expareja, nos enteraremos de primera mano cada vez que suban algún contenido nuevo.
Por supuesto, los adolescentes encuentran en las redes una herramienta de juicio que golpea para bien y para mal su autoestima. Las comparaciones, o el número de likes que reciben en cada foto que muestran, puede desencadenar tanto la euforia desmedida como la depresión.
Y por último, el anonimato. Los menores encuentran en las redes sociales un lugar oscuro donde operar sin responsabilidad alguna y eso incluye acoso, acceso a información perjudicial o vincularse con adultos sin que los progenitores tengan constancia ninguna.
Ante este panorama, no se trata de prohibir por prohibir, sino de ofrecer herramientas que permitan una transición saludable a la vida digital.
Cómo afrontamos esto desde Balance Phone
Hace mucho tiempo que en Balance Phone detectamos esta situación y por eso nos enfocamos en diseñar dispositivos pensados para niños y adolescentes que no alejaran a los más pequeños del entorno tecnológico, sino que los acompañaran hacia un uso responsable de este.
El Balance phone permite de fábrica sin aplicaciones externas bloquear los contenidos que el padre o madre considere perjudiciales y de serie aplicaciones peligrosas, de juego, pornografía y cualquier sitio web no apto para menores.
Educar en el uso de las nuevas tecnologías es fundamental, pero prohibir no resuelve ninguna adicción. Además, implementar un sistema de verificación generará un debate alrededor de la gestión de datos de identidad de los menores.
La protección no debería basarse en vigilar o verificar, sino en enseñar, acompañar y limitar de forma consciente. Muchos padres saben que no comprar un teléfono a sus hijos es sinónimo de alejarles de su mundo social y hemos recogido su mensaje. Por eso, los teléfonos de Balance Phone eliminan lo negativo, dejando lo bueno.
Por ejemplo, pueden mandarse mensajes con sus amigos a través de WhatsApp, escuchar música en Spotify o utilizar aplicaciones útiles en el día a día como Google Maps, pero no tendrán acceso a contenido adulto.
Y no, no se trata de una aplicación que se pueda trampear o quitar del dispositivo, hablamos de un sistema operativo propio, el Balance OS, que viene integrado en el propio teléfono. Además, si ya cuentan con un dispositivo de la marca Samsung, puedes contratar, si el modelo lo permite, nuestro sistema operativo
De este modo, los menores pueden iniciarse en el mundo digital sin caer en todos los peligros que lo rodean, hasta que tengan la madurez necesaria para autogestionarse.
Estamos convencidos de que esta es la mejor manera de educar en unos años tan importantes de su vida, más allá de las leyes que puedan entrar en vigor en un futuro cercano.
